Filosofia del rugby
1- Un medio para educar 2- Un medio para relacionar 3- Un medio para divertir
Un medio para educar: porque desgraciado aquel deporte que no deja algo trascendental en la vida de quien lo practique. Se ha dicho y con razón que un deporte vale por la educación que deja en aquel que lo practica, y el rugby lo hace, porque las características propias del juego - que son principalmente de adversidad - enseñan a quien lo practica, bien orientado a entrenar y vencer la adversidad.
No es cierto aquello de que los hombres no tenemos miedo; no es extraño tenerlo, pero lo interesante es aprender a vencerlo y el rugby justamente da la oportunidad de vencer el temor. Por que educa el rugby?
Primero por lo que acabo de decir, segundo porque en el se hace un culto del juego en equipo, entonces uno aprende a vivir en función de los demás, uno aprende a sentir mas placer en dar que en recibir, uno aprende a sacrificarse aun a riesgo de su propio físico - por el interés máximo que existe en la cancha que es el equipo.
¿Por que educa el rugby?... Porque fue el primer y casi único deporte que descubrió una verdad muy importante que dice que al Rugby (como sería cualquier otro deporte), no se puede jugar sin adversarios. Uno puede concebir el rugby sin Unión, sin dirigentes, sin entrenadores, sin periodismo, sin público y aún sin referee. En cambio, no se puede concebir el juego de rugby sin adversarios... y surge entonces como consecuencia natural de esa verdad la tradicional reunión de los equipos luego del partido que en la Argentina se llama felizmente Tercer Tiempo y es la manera de agradecerse unos a otros la oportunidad que tuvieron de disfrutar del juego dentro de la cancha. El rugby educa porque en un mundo materialista, muy difícil es desenvolverse sin tener que caer en ventajitas personales, permanentemente le está marcando al jugador que por más bueno y brillante que sea, no podrá hacer nada sin la ayuda de su equipo y le enseña, además, que en el rugby que queremos y debemos defender, vale más el hombre que el jugador.
El rugby no fomenta ni fomentó nunca jugadores que pateen bien, que pasen bien o que formen bien un scrum, sino que fomentó siempre hombres de bien que trabajen, estudien y que, como complemento de su actividad principal, traten de patear bien, traten de pasar bien y traten de entrar bien a un scrum volante. El rugby siempre se enorgulleció de tener grandes hombres y siempre destacó, junto a la condición natural del jugador de hacer las cosas bien dentro de una cancha, la actividad privada de ese jugador. Puso de ejemplo a grandes jugadores que se han destacado en la cancha y que también han producido cosas realmente importantes para su país, la sociedad, la familia, etc.
El rugby nunca quiso ser la meta final del que lo jugaba sino el medio mediante el cual el hombre, al mismo tiempo que mejoraba su físico y su mente, mejoraba espiritualmente.
El rugby vive una de sus más grandes batallas, que es la del propio juego con sus principios y tradiciones contra la presión del medio ambiente exterior a través de gente que trata de sacar ventajas comerciales de este juego; y de esta batalla, el rugby emerge como verdadero deporte amateur, emerge triunfante gracias a gente que durante muchas generaciones ha inyectado el principio de que el rugby es un medio y no un fin.
También decimos que el Rugby es un medio para relacionar y, justamente, el hecho de que no se pueda jugar al Rugby sin adversarios y que con ese adversario hay un pacto de caballeros de jugar lo más duro posible dentro de la cancha, puesto que cuanto más duro el juego mejor juego es, establece entre quienes deciden vivir esta vida apasionante del Rugby amateur una relación que no se borra fácilmente.
El rugbier se jacta que son muchísimas más las amistades y las relaciones, que los enconos que pueda provocar.
El jugador de rugby que encuentra en un adversario ocasional a un hombre duro y honesto en la cancha, luego del partido valora en ese oponente a un amigo para toda la vida y viceversa. El rugby fomenta las relaciones, amistades y uniones más fuertes. Y si no, piensen en la cantidad de gente que han conocido y que no han ido al colegio con ustedes, ni pertenecen al mismo tipo de trabajo, ni la ven tan seguido como a otros y que, sin embargo, encuentran con ellos una afinidad muy difícil de definir y que viene dada porque el otro es un rugbier como ustedes, indudablemente, un medio para relacionar, un medio para vincular gentes, pueblos y sociedades aparentemente muy distintos pero cuando encuentran el punto común que se llama juego de rugby todas esas diferencias se allanan con muchísima facilidad.
El juego de rugby es para relacionar y debemos tener presenté eso para ver al oponente justamente como un adversario y no como un enemigo. Ello no quiere decir que no fomentemos el rugby bien enseñado, que es el tratamiento muy duro y leal del oponente o del adversario en la cancha, pero también demos el ejemplo de que hemos podido disfrutar de ese partido y de esa tarde de rugby o de esa gira gracias a esos adversarios y extendamos nuestra relación más allá de la del juego mismo, a la vida de cada uno de nosotros.
Pero una de las cosas más grandes que tiene el rugby es que tiene tradición que se respetan las jerarquías y los cargos, los capitanes y los dirigentes de años y las personas con galones. El rugby, detrás de todo eso, se toma con cierta -diríamos- diversión, con cierta ligereza, sin ceño fruncido, sin solemnidad militar. En el rugby aun en los estratos más altos, siempre hay lugar para la broma, para la diversión, porque fundamentalmente, dentro y fuera de la cancha el rugby es para divertirse.
Entonces el rugby es un equilibrio perfecto y así un hombre que entra de lleno en la vida del rugby amateur se educa, mejora como individuo, se relaciona y conoce gente de distintas partes, da y recibe de otro, y al mismo tiempo, haciendo estas dos cosas muy importantes se divierte. Es un hombre que disfruta porque el rugby es juego y debe seguir siendo juego y no trabajo.
De nada vale un coach o un jugador o un dirigente que conozca mucho de técnicas, tácticas o de organización, si no está imbuido de los principios básicos que han hecho de este noble juego amateur, una base para una manera de vivir que debemos mantener para nuestros hijos.
3 comentaris:
Versio Catala
Filosofia del rugby
Filosofia del rugby
1- Un mig per a educar 2- Un mig per a relacionar 3- Un mig per a divertir
Un mig per a educar: perquè desgraciat aquell esport que no deixa alguna cosa trascendental en la vida de qui ho practiqui. S'ha dit i amb raó que un esport val per l'educació que deixa en aquell que ho practica, i el rugby ho fa, perquè les característiques pròpies del joc - que són principalment d'adversidad - ensenyen a qui ho practica, bé orientat a entrenar i vèncer l'adversidad.
No és cert allò que els homes no tenim por; no és estrany tenir-ho, però l'interessant és aprendre a vèncer-ho i el rugby justament dóna l'oportunitat de vèncer el temor. Per que educa el rugby?
Primer pel que acabo de dir, segon perquè en l'es fa un culte del joc en equip, llavors un aprèn a viure en funció dels altres, un aprèn a sentir mes plaer a donar que a rebre, un aprèn a sacrificar-se àdhuc a risc del seu propi físic - per l'interès màxim que existeix en la pista que és l'equip.
Per que educa el rugby?... Perquè va ser el primer i gairebé únic esport que va descobrir una veritat molt important que diu que al Rugby (com seria qualsevol altre esport), no es pot jugar sense adversaris. Un pot concebre el rugby sense Unió, sense dirigents, sense entrenadors, sense periodisme, sense públic i encara sense referee. En canvi, no es pot concebre el joc de rugby sense adversaris... i sorgeix llavors com conseqüència natural d'aquesta veritat la tradicional reunió dels equips després del partit que en l'Argentina es diu feliçment Tercer Temps i és la manera d'agrair-se uns a uns altres l'oportunitat que van tenir de gaudir del joc dintre de la pista. El rugby educa perquè en un món materialista, molt difícil és desenvolverse sense haver de caure en ventajitas personals, permanentment li està marcant al jugador que per més bo i brillant que sigui, no podrà fer gens sense l'ajuda del seu equip i li ensenya, a més, que en el rugby que volem i hem de defensar, val més l'home que el jugador.
El rugby no fomenta ni va fomentar mai jugadors que pateen bé, que passin bé o que formin bé un scrum, sinó que va fomentar sempre homes de bé que treballin, estudiïn i que, com complement de la seva activitat principal, tractin de patear bé, tractin de passar bé i tractin d'entrar bé a un scrum volant. El rugby sempre s'enorgulleció de tenir grans homes i sempre va destacar, al costat de la condició natural del jugador de fer les coses bé dintre d'una pista, l'activitat privada d'aquest jugador. Va posar d'exemple a grans jugadors que s'han destacat en la pista i que també han produït coses realment importants per al seu país, la societat, la família, etc.
El rugby mai va voler ser la meta final del que ho jugava sinó el mitjà mitjançant el qual l'home, al mateix temps que millorava el seu físic i la seva ment, millorava espiritualmente.
El rugby viu una de les seves més grans batalles, que és la del propi joc amb els seus principis i tradicions contra la pressió del medi ambient exterior a través de gent que tracta de treure avantatges comercials d'aquest joc; i d'aquesta batalla, el rugby emerge com veritable esport amateur, emerge triunfante gràcies a gent que durant moltes generacions ha injectat el principi que el rugby és un mig i no una fi.
També diem que el Rugby és un mig per a relacionar i, justament, el fet que no es pugui jugar al Rugby sense adversaris i que amb aquest adversari hi ha un pacte de cavallers de jugar el més dur possible dintre de la pista, ja que quant més dur el joc millor joc és, estableix entre qui decideixen viure aquesta vida apassionant del Rugby amateur una relació que no s'esborra fàcilment.
El rugbier es jacta que són moltíssimes més les amistats i les relacions, que els enconos que pugui provocar.
El jugador de rugby que troba en un adversari ocasional a un home dur i honesto en la pista, després del partit valora en aquest oponente a un amic per a tota la vida i viceversa. El rugby fomenta les relacions, amistats i unions més fortes. I si no, pensin en la quantitat de gent que han conegut i que no han anat al col·legi amb vostès, ni pertanyen al mateix tipus de treball, ni la veuen tan seguit com a uns altres i que, no obstant això, troben amb ells una afinitat molt difícil de definir i que ve donada perquè l'altre és un rugbier com vostès, indudablemente, un mig per a relacionar, un mig per a vincular gents, pobles i societats aparentment molt distints però quan troben el punt comú que es diu joc de rugby totes aquestes diferències s'allanan amb moltíssima facilitat.
El joc de rugby és per a relacionar i hem de tenir vaig presentar això per a veure a l'oponente justament com un adversari i no com un enemic. Això no vol dir que no fomentem el rugby bé ensenyat, que és el tractament molt dur i leal de l'oponente o de l'adversari en la pista, però també donem l'exemple que hem pogut gaudir d'aquest partit i d'aquesta tarda de rugby o d'aquesta gira gràcies a aquests adversaris i estenguem la nostra relació més enllà de la del joc mateix, a la vida de cadascun de nosaltres.
Però una de les coses més grans que té el rugby és que té tradició que es respecten les jerarquies i els càrrecs, els capitans i els dirigents d'anys i les persones amb galones. El rugby, darrere de tot això, es pren amb certa -diríem- diversió, amb certa ligereza, sense ceño frunzit, sense solemnidad militar. En el rugby àdhuc en els estratos més alts, sempre hi ha lloc per a la broma, per a la diversió, perquè fonamentalment, dintre i fora de la pista el rugby és per a divertir-se.
Llavors el rugby és un equilibri perfecte i així un home que entra de ple en la vida del rugby amateur s'educa, millora com individu, es relaciona i coneix gent de distintes parts, dóna i rep d'un altre, i al mateix temps, fent aquestes dues coses molt importants es diverteix. És un home que gaudeix perquè el rugby és joc i ha de seguir sent joc i no treball.
De gens val un coach o un jugador o un dirigent que conegui molt de tècniques, tàctiques o d'organització, si no està imbuido dels principis bàsics que han fet d'aquest noble joc amateur, una base per a una manera de viure que hem de mantenir per als nostres fills.
Firmat:
Parrafadus infinitus
XDXDXDXD JAJAJA que ganas el paparrandus infinitus, mu bien por dedicarte a hacer cosas como esas, yo no me pondria a pasarlo a euskera ni loko
PD me a encantado porque todo es verdad
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